JUSTICIA RESTAURATIVA: LA DESATINADA PROHIBICIÓN DE LA MEDIACIÓN PENAL EN LOS ASUNTOS DE VIOLENCIA DE GÉNERO

Carlos Patricio Serrano Lucero

RESUMEN

La violencia de género es un fenómeno que ha pasado de ser ignorado por la norma penal a tener una excesiva carga punitiva en la actualidad.

Esto ha llevado, entre otras cosas, a la prohibición de la mediación penal en asuntos de violencia de género. La política criminal actual no ha dado resultado pues los índices de violencia de género no han disminuido. En el presente aporte se argumentará a favor de la implementación de la mediación penal en determinados asuntos de violencia de género, explicando, para ello, las infundadas causas de su prohibición y abogando por los beneficios que ofrece este sistema de justicia restaurativa.

PALABRAS CLAVE:

Violencia de género; justicia restaurativa; mediación penal.

ABSTRACT

Gender-based violence is a phenomenon that has gone from being ignored by the criminal law to becoming an excessive punitive burden today. This has led to, among other things, the prohibition of criminal mediation in matters of gender violence.

The current criminal policy has not been as rates resulting gender violence have not decreased. In this contribution we will argue in favor of the implementation of criminal mediation in certain cases of gender violence, explaining the unfounded reasons for it being banned and advocating the benefits offered by this system of restorative justice.

KEY WORDS:

Gender violence; restorative justice; criminal mediation.

ESTADO DE LA CUESTIÓN. CRÍTICAS AL SISTEMA DE JUSTICIA CONTENCIOSO TRADICIONAL

En este epígrafe no me referiré a la justicia restaurativa, pues en su lugar, es necesario en primer plano, conocer ciertas características del sistema de justicia contencioso tradicional con el fin de evidenciar algunas de sus falencias y así dar sentido a la intervención de la justicia restaurativa en los diferentes procesos judiciales.

Para abordar el presente análisis es necesario admitir que el conflicto es parte de la condición humana. El hecho de que los seres humanos vivamos en sociedad predispone el conflicto,

por ello la sociedad ha constatado la necesidad de implantar un sistema que ayude a la solución de controversias entre individuos. En este marco, en las últimas décadas los sistemas judiciales contenciosos han sido los protagonistas. Dicho sistema ha sido implantando por el Estado de derecho y tradicionalmente cuenta con dos únicas respuestas para sus usuarios: ganar o perder. Así, una tercera persona ajena al conflicto será quien tenga el poder de decidir quién ha ganado y quién ha perdido la disputa, olvidándose, en la mayoría de ocasiones, de cumplir las expectativas de los requirentes de justicia.

El sistema de justica tradicional desde su invención ha intentado mantenerse en pie y solventar todas las causas que han ingresado en este, no obstante, al parecer no responde a las exigencias esperadas. Así por ejemplo, dentro de la justicia penal no se han cumplido concepciones teóricas que sin duda ponen en peligro la eficacia del sistema actual, entre ellos, el fin de la pena: la prevención. En efecto, el mismo aislamiento de los delincuentes, a mi criterio, es totalmente contrario a la resocialización y ello se verifica en la práctica.

Además de la brecha entre lo teórico y práctico, dentro del sistema judicial actual es también importante resaltar la rigidez del mismo, pues, en cuanto a normas procesales respecta, el sistema judicial penal tradicional supone una única vía con características invariables, lo cual en consecuencia, minimiza toda posibilidad de modificación del proceso en beneficio común de las partes.

A pesar de lo antes señalado, es evidente la evolución del derecho respeto al pasado, en tal sentido hemos de aceptar que el derecho penal contemporáneo ha tendido a la humanización.

Para justificar tal afirmación es necesario recordar, entre otros, a Beccaria4 quien denunció las penas inhumanas y el ejercicio haber conseguido cierta evolución en la humanización de las penas, la relativa –y a mi criterio simbólica– inclusión de las víctimas en los sistemas penales, el aumento de garantías de los procesados, y en general el mejoramiento de la administración de justicia penal respecto a tiempos pasados; es necesario aceptar también, que hasta el momento no se ha conseguido que el sistema judicial responda de forma más humana al requerimiento de sus usuarios, pues lo que se observa actualmente, es una justicia fría y mecánica con reglas tasadas que en ocasiones olvida que el ser humano y su dignidad es el fin último de la justicia.

Si centramos nuestra atención en las encuestas a nivel iberoamericano, se podrá verificar que la eficacia del sistema judicial penal no cumple las expectativas esperadas. Las personas tienden a desconfiar de la justicia a tal punto que algunos autores han afirmado que el derecho penal se encuentra en crisis. Sumado a lo anterior, no se puede dejar de hablar de la globalización,la aparición de las nuevas tecnologías y la creación de lo que se denomina “la sociedad de riesgo” donde los ordenamientos jurídico penales han aumentado y se han incluido tipos penales de riesgo, convirtiéndose la vía penal, en la favorita al momento de legislar, transformando, la mínima intervención penal en una máxima intervención del ius puniendi.

La expansión del derecho penal ha conllevado, en parte, a la judicialización de conductas que pueden ser solventadas por otras vías diferentes a las penales. Sumado a ello, hay que considerar que la sociedad cada vez más tiende a la judicialización de sus pleitos, creando una cultura de litigio. Dicho fenómeno se traduce en la “necesidad imperante” y a la vez innecesaria de una respuesta judicial frente a todos los conflictos, incluso, por más insignificantes que estos constituyan.

Redimensionar imagen
Contraste