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EL FEMICIDIO COMO DELITO Y FALSO INSTRUMENTO DE PREVENCIÓN: LECTURA HISTÓRICA, SOCIO JURÍDICA Y POLÍTICA

Diego Germán Benavídez Narváez

Fiscalía General del Estado, Quito – Ecuador

RESUMEN:

La tipificación del femicidio no ha reducido la muerte de mujeres, como tampoco ha permitido evidenciar qué mecanismos penales, tales como la prevención específica y general, sean eficaces. A esto se suma que de un tiempo acá, el sistema jurídico ecuatoriano se encuentra imbuido por un populismo penal creciente, el cual sostiene que la creación de nuevos delitos y el endurecimiento de penas son las mejores herramientas para tratar un problema tan complejo como lo es la violencia contra la mujer; las estadísticas así lo demuestran: el número de casos de femicidio en el Ecuador han ido en aumento desde su tipificación, lo cual hace evidente que su inclusión, como delito en el campo penal, ha sido una cortina de humo, que disfraza y oculta una total falacia, tanto jurídica, como estadística que termina perjudicando justamente a quienes se busca defender: las mujeres. 

PALABRAS CLAVE:

Femicidio/feminicidio, prevención general, Derecho penal del enemigo, falacias jurídicas

ABSTRACT:

The definition of femicide has not reduced the death of women, nor has it allowed evidence that criminal mechanisms, such as general prevention, are effective. To this, is added the conjunctural moment that the Ecuadorian legal system has been going through for several years: criminal populism is growing and it argues that the creation of new crimes and the hardening of sentences are the best tools to address such a complex and structural problem, as is violence against women. Statistics show that, the number of cases of femicide in Ecuador has been increasing since its classification, which makes it clear that its inclusion as a crime in the criminal field has been a smoke screen, that disguises and conceals a total fallacy, both legally and statistically, that ends up harming precisely those who seek to defend: women.

KEYWORDS: Femicide, general prevention, criminal right of the enemy, legal fallacies.

INTRODUCCIÓN:

En muchas ocasiones es más fácil ignorar un problema, antes que analizarlo, tratarlo y luego resolverlo, circunstancia que se agrava aún más, si dicho problema se deriva de un conflicto social, que tiene una base netamente estructural como es la violencia intrafamiliar, y si a esto se le añade una aparente soluciónrespuesta, originada desde el ámbito penal, se tiene literalmente un producto convertido en tipo penal, denominado en el Ecuador como femicidio. Si bien es cierto que en la sociedad ecuatoriana la violencia contra la mujer es un tema real y lo más alarmante es que éste va en aumento, sin embargo, la alternativa que se ha propuesto, desde el actual feminismo como respuesta para tratarlo, no ha sido la mejor o, a su vez, no ha sido la más eficiente.

El tipificar el femicidio como delito, hasta el momento, no ha reducido la muerte de mujeres, ni tampoco ha permitido evidenciar que mecanismos penales, tales como la prevención específica y la prevención general, estén funcionando como se esperaba.

Por otro lado, los medios de comunicación e, incluso, aunque suene un poco atrevido, desde el mismo Estado, se proyecta constantemente la idea de que la creación de nuevos delitos es la mejor herramienta para la construcción de una sociedad más segura; supuesto que al parecer, choca frontalmente con la realidad y que quizá no va más allá de ser una oferta venida desde un populismo penal creciente. Dicho populismo utiliza al poder punitivo como una respuesta reaccionaria para abordar el problema y se convierte, además, en un atajo, que le permite al Estado evitarse el engorroso y lento trabajo de enfocarse en opciones prácticas, reales y eficaces que permitan la disminución de la violencia no solamente contra las mujeres, sino contra todos en general.

Al respecto, es importante resaltar que en el delito de femicidio, en muchos de los casos se genera un efecto espejo de violencia entre agresor y víctima, puesto que las estadísticas reflejan un porcentaje considerable de casos en el que el hombre-agresor, luego de cometer el asesinato, éste decide también acabar con su vida, circunstancia que hace muy peculiar a este delito.

Por otra parte, en varios países centroamericanos y también del Cono Sur, actualmente existen leyes específicas en contra del femicidio, mientras que en otros países, por ejemplo, el Ecuador, se ha colocado al femicidio como un tipo penal específico, dentro de la norma sustantiva penal; sin embargo, desde la doctrina jurídica y crítica, la creación y tipificación de dicho delito se lo ha llegado a relacionar íntimamente con el Derecho penal del enemigo, puesto que quizás a quien se busca sancionar no es a un sujeto activo de la infracción en general, sino que existe implícita una cualificación dirigida y exclusiva hacia el hombre.

Finalmente, es importante resaltar que luego de más de cinco años de haber entrado en vigencia el coip y, por ende, empezar a sancionar este delito en el país, poco o casi nada esto ha ayudado a prevenirlo. Si bien es cierto que cada año se ha judicializado y sancionado a muchos hombres y de manera exclusiva como autores de femicidio, lamentablemente, las muertes de mujeres han seguido incrementándose de manera progresiva estos últimos años.

LA GÉNESIS DEL TÉRMINO FEMICIDIO

En su historia se encuentran palabras utilizadas desde la antigüedad para denominar la muerte de mujeres, entre ellas, se han registrado feminicidio, femigenocidio, ginocidio o generocidio.

Diana Russell es la autora mayormente reconocida por ser quien utiliza y divulga el término inglés «femicide»; sin embargo, ella reconoce que no es su creadora, ya que anteriormente habría sido ya utilizado, e incluso menciona, en una de sus investigaciones, que la idea de expresar la muerte referida exclusivamente de mujeres, mediante la utilización de una palabra, se remonta al siglo XIX, precisamente al año 1801, en la obra: A Satirical View of London at the Commencement of the Nineteenth Century. Diana Russell y Jane Caputi ponen en conocimiento al mundo entero el término femicide en el artículo Speaking the

Unspeakable, publicado originalmente en la Revista Ms., en el año 1990, en donde se lo define como: el asesinato de mujeres realizado por hombres, motivado por odio, desprecio, placer o un sentido de propiedad de las mujeres.

En publicaciones posteriores, Russell agrega al concepto de femicide, a más de la descripción del asesinato de mujeres por hombres, incluye como particularidad el hecho de ser mujeres, esto en lugar de continuar con lo que sostenía Caputi, quien se centraba particularmente en la cuestión del odio. Ésta es la definición que se ha mantenido hasta ahora.

Russell, en su libro Preface, desarrolla posteriormente el concepto de femicide, manifestando que: Es el asesinato de mujeres por el hecho de ser mujeres, siempre y cuando ese asesinato sea cometido por hombres. Asimismo, Caputi junto con Russell, en esta misma obra, lo describen así: La forma más extrema de terrorismo sexista, motivado por el odio, el desprecio, el placer o el sentimiento de propiedad hacia las mujeres.

Al llamarlo femicide, consideran estas autoras que se está evantando el velo de los términos neutrales (nongendered terms) como el homicidio o el asesinato.

Posteriormente, Russell nuevamente lo redefine, pero ya no con el acompañamiento de Caputi, sino ahora lo realiza con otra feminista, llamada Jill Radford, definiéndolo como el asesinato misógino de mujeres cometido por hombres.

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